Aprender a aprender, la habilidad fundacional

(Este artículo forma parte del libro “Skillopment: aprende a desarrollar cualquier habilidad de forma eficaz“, que puedes descargar de forma gratuita)

Cuando nos planteamos cómo es el mundo en el que nos movemos, y cómo va a evolucionar en los próximos años, hay algo claro: tendremos que cambiar y adaptarnos constantemente. Y eso implicará en muchas ocasiones aprender cosas nuevas (desarrollar nuevas habilidades, conocer una nueva tecnología, entender un nuevo sector, adquirir nuevos conocimientos), y hacerlo de la manera más rápida y efectiva posible. No se trata de “aprender por aprender”, si no de ser capaces de poner en práctica lo aprendido cuanto antes. Quizás de ello dependa nuestro futuro.

Por eso, “aprender a aprender” constituye una habilidad básica, ya que será algo a lo que tendremos que recurrir de continuo. Una habilidad que, como tal, es desarrollable. Pero llama la atención como siendo algo tan relevante le prestamos tan poca atención, tanto en el ámbito académico como en el profesional. Sí, claro, todos hemos aprendido cosas a lo largo de los años; pero la mayoría de las veces ha sido “como dios nos ha dado a entender”. Nos ha faltado una guía que se centrase específicamente en el propio proceso de aprender, una metodología y unas herramientas que, una vez interiorizadas, nos sirvieran para ponerlas en práctica una y otra vez.

¿Cómo de eficaces seríamos si, enfrentados al reto de un nuevo aprendizaje, pudiésemos aplicar una solución probada y sólida, entrenada con anterioridad? ¿Cuánto tiempo y esfuerzo nos ahorraríamos? ¿Cuánto tardaríamos en poder poner en práctica lo aprendido? ¿Cuánto mejor lo retendríamos? Tenemos a nuestra disposición un músculo fantástico, el músculo del aprendizaje; pero para sacarle partido debemos ejercitarlo de manera constante y adecuada.

Tradicionalmente tenemos vinculado el aprendizaje a una etapa concreta de nuestra vida, y lo relacionamos además con estructuras de aprendizaje “formal”. Se trata con un paradigma con el que tenemos que romper; debemos aprender durante toda la vida, de forma constante. Y desligar este proceso de las instituciones clásicas: las oportunidades y los recursos para aprender son cada vez más amplios. La responsabilidad de aprender es nuestra, y de nadie más. ¿Quieres hacerlo de cualquier manera, o quieres un método que te ayude? Si tu respuesta es la segunda, entonces está claro: lo primero es aprender a aprender.

Método KWL

Técnica KWL

Desde hace tiempo vengo utilizando, tanto en talleres que facilito como en mi propio autoaprendizaje, una técnica que me parece muy interesante: KWL

Qué es la técnica KWL

La técnica KWL consiste en provocar tres reflexiones cuando abordamos un impacto de aprendizaje; puede ser un curso como en este caso, pero es perfectamente aplicable a la lectura de un libro, asistir a una conferencia…

Dos de estas reflexiones se producen antes de realizar la actividad, y la última se produce al finalizar. Se puede articular en un mural (si por ejemplo estamos en el entorno de una clase colectiva), o en un folio (si buscamos un trabajo individual), y en general en el formato que se nos ocurra. Porque lo importante es el fondo, no la forma.

La “K” de Know… ¿qué sé?

La primera reflexión tiene que ver con lo que “ya sé”. Cuando nos disponemos a hacer un curso sobre un tema, o leer un libro, o lo que sea… es raro que vengamos con la mente “a estrenar”. Seguramente, de una forma más o menos consciente, tenemos una serie de conocimientos previos que vienen al caso. ¿Cuáles son esos conocimientos? ¿Qué “sé”?

Dedicar unos minutos a explorar en nuestra mochila, a ver qué traemos, cumple un doble objetivo. Por un lado, nos sirve para refrescar ese conocimiento previo y traerlo a nuestra mente consciente. Ese conocimiento es sobre el que se va a construir nuestro aprendizaje (recordemos que aprender en el fondo es conectar cosas nuevas con cosas que ya sabemos). Y además nos pone en situación, es un precalentamiento que nos va a hacer mucho más receptivos a los contenidos que vamos a consumir.

La “W” de Wonder… ¿qué me pregunto?

He visto referida la “W” también a What o a Want… pero francamente, Wonder me parece un verbo fantástico que tiene un cierto matiz de ensoñación, de inquietud intrínseca. El caso es que partiendo de lo que ya sé… ¿Qué quiero saber? ¿Qué inquietud hay dentro de mí? ¿Qué me llama la atención? ¿Qué es lo que quiero explorar?

Esta reflexión tiene un carácter aspiracional, y nos conecta con los “agujeros” que hay en nuestro conocimiento, con aquello que realmente nos motiva al aprendizaje. Nos activa el radar, y nos hará consumir el contenido (curso, libro, charla… lo que sea) con un objetivo consciente, de forma mucho más intencional. Igual que al perro de rastreo se le da a oler una muestra de lo que tiene que buscar, a nuestro cerebro le viene bien tener una idea de qué está buscando.

La “L” de Learnt… ¿qué he aprendido?

Ya está. Ya ha terminado el curso, ya me he leído el libro, ya he escuchado la charla, ya finalizó el vídeo… ¿Y bien? ¿Qué me ha aportado? ¿Qué he aprendido?

Esta reflexión de cierre contribuye a identificar y consolidar el aprendizaje. Puede que nos haya servido para refrescar y matizar cosas de las que ya sabíamos. Puede que nos haya dado una perspectiva diferente que nos ayude a ver las cosas de otra manera. Puede habernos dado respuestas a algunas de las inquietudes que planteábamos en la reflexión del “Wonder”. Puede incluso que nos haya abierto unas puertas a nuevo conocimiento que no esperábamos.

En todo caso, es importante hacer un trabajo de procesado de todo ese nuevo aprendizaje, con el fin de relacionarlo con lo que ya sabíamos y de consolidarlo de cara al futuro.

Lo interesante, además, es que esta fase de cierre tiene un componente de continuidad. Efectivamente, cuando hemos aprendido cosas (“L”)… lo que sé (“K”) resulta que ha cambiado. Y seguramente lo que me pregunto (“W”) también. Por lo tanto, estamos en una situación diferente y la siguiente vez que abordemos un contenido lo haremos desde esa nueva situación.

KWL, conectando el pasado y el futuro

Quizás lo que más relevante me parezca de la técnica KWL es esa capacidad de poner de manifiesto la continuidad del proceso de aprendizaje. Un evento concreto (curso, libro, vídeo, etc…) no empieza y termina en sí mismo. Es una baldosa más en nuestro camino del aprendizaje. Las reflexiones del KWL nos ayudan a conectarlo con lo anterior, y a proyectarlo en el futuro.

KWL, personalizando el aprendizaje

Lo digo con frecuencia: todo aprendizaje es autoaprendizaje. Cada uno somos de nuestro padre y de nuestra madre, venimos de sitios distintos, con experiencias diferentes, tenemos formas de ser distintas, tenemos cada uno nuestras inquietudes… una de las claves de la andragogía es precisamente el reconocimiento de esas diferencias, y la necesidad de habilitar espacios para que se personalice el aprendizaje.

La técnica KWL permite precisamente eso: cada individuo explicita en las reflexiones iniciales su punto de partida y sus inquietudes (personales e intransferibles), y en la fase de cierre lo aprendido que, necesariamente, será distinto para cada uno.

En resumen…

Esta técnica es enormemente sencilla, pero a la vez muy potente en la media en que cumple varios objetivos:

  • Nos ayuda a poner foco en el consumo de contenidos.
  • Nos pone en un modo mucho más intencional.
  • Nos ayuda a conectar lo que aprendemos con lo que ya sabemos.
  • Nos ayuda a personalizar la experiencia de aprendizaje.

Y en definitiva, nos permite incrementar el aprovechamiento de ese tiempo que estamos dedicando a aprender.

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Por qué tomar notas es bueno

El contenido que consumimos, y el que olvidamos

A lo largo de tu vida, o de los últimos meses… ¿cuántos libros has leído, cuántos artículos? ¿Cuántos cursos has hecho, a cuántas charlas has asistido, cuántas entrevistas has escuchado? Estoy seguro de que por tu mente ha pasado un montón de contenido interesante. Ideas que en el momento te resultan claras y relevantes, a las que encuentras conexiones evidentes, que te generan formas concretas de llevarlas a la práctica.

Pero pasadas unas semanas, o unas horas, incluso unos minutos… ¿qué pasó con todas esas ideas?

Exacto. Olvidamos la mayor parte de todo lo que pasa por nuestros ojos y nuestros oídos. Y por lo tanto, el tiempo que hemos dedicado habrá sido en vano…

Tomar notas para aprovechar mejor los contenidos

Tomar notas es una forma fácil, sencilla y al alcance de cualquiera para aprovechar mejor el tiempo que dedicas a consumir contenidos. Ya que has dedicado todos esos minutos a exponerte a ese conocimiento, ¿por qué no dar un paso más y así sacarle todo el jugo posible? Si desarrollas el hábito de tomar notas conseguirás entender mejor, relacionar mejor y recordar mejor.

Cómo tomar notas te ayuda a aprender

Hay al menos 3 maneras en las que tomar notas te ayuda

  • En primer lugar, es una forma estupenda de mantener tu atención concentrada en el contenido que estás consumiendo. Todos hemos tenido la experiencia de estar asistiendo a una charla y de repente darte cuenta de que tu mente lleva varios minutos divagando en historias que no tienen nada que ver… Cuando te planteas la misión de tomar notas, adoptas un rol más activo. Involucras más a tu mente. Y te resulta más fácil mantener el foco y no despistarte.
  • Tomar notas, además, es una forma de hacer una primera elaboración del contenido. No se trata de convertirse en un mero transcriptor de todas las palabras que lees o escuchas (para eso mejor pon una grabadora o haz fotocopias). Unas buenas notas implican hacer un ejercicio en tiempo real de priorizar ideas, de relacionarlas, de personalizarlos, de enriquecerlos, de detectar cabos sueltos… Ese trabajo de procesado es un paso fundamental para poder aprovechar el contenido, transformarlo en algo relevante y recordarlo en el futuro.
  • Finalmente, tus notas son una herramienta de trabajo. Tu memoria de trabajo es limitada. Te sirve para procesar información en el ahora, pero solo puede manejar una cantidad pequeña de elementos. Así que a medida que va recibiendo nuevos impactos, va dejando atrás los anteriores. ¿No te ha pasado que hay cosa que en un momento te parecen muy claras y muy obvias, tanto que parece absurdo que se te vayan a olvidar… y sin embargo al cabo de unos minutos, segundos incluso, se han evaporado? Por eso es importante tomar notas. Las notas son un registro físico de las cosas que tu cerebro procesa en el corto plazo. Y sobre ese registro puedes volver más tarde para trabajar sobre esas ideas, completarlas, repasarlas… y así conseguir que la información pase a tu memoria a largo plazo.

Déjame resumir: es una pena que no aprovechemos mejor el mucho o poco tiempo que dedicamos a consumir contenidos. Libros, artículos, charlas… este post… Tomar notas nos ayuda a fijar nuestra atención, a hacer un primer procesado en tiempo real de la información y a dejar un registro sobre el que poder trabajar más tarde.

Espero que hayas tomado buena nota…

PD1.- Y ya que te pones, procura no cometer ninguno de los errores habituales al tomar notas

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PD3.- He editado este contenido como un episodio para el podcast Skillopment. Recuerda que puedes revisar todos los episodios del podcast, y suscribirte al mismo tanto en iVoox como en iTunes.